En un vivero puedes encontrar sobres de semillas, manojos de plantones y bolsas de cebollitas pequeñas. Los tres sirven para cultivar cebollas, pero no se plantan de la misma manera ni parten del mismo momento de crecimiento.

Antes de preparar el bancal, decide qué tipo de cebolla quieres cosechar y comprueba que la variedad y su época de cultivo encajan con tu zona. El tamaño del bulbo depende tanto de esa elección como del espacio, el agua y la luz.

Tres formas de empezar el cultivo

La semilla ofrece más variedades y suele ser económica, pero exige tiempo para germinar y desarrollar una planta capaz de formar un bulbo. Puedes sembrarla directamente o criar plantones en un semillero y trasplantarlos después. Sigue las indicaciones del sobre: una siembra demasiado tardía puede dejar poco tiempo para que la planta crezca antes de iniciar la formación del bulbo.

El plantón es una planta joven con hojas y raíces. Comprar unos pocos puede resultar cómodo en un huerto pequeño. Busca ejemplares firmes y sanos y pregunta cuándo se sembraron y si están acostumbrados al exterior. Si han crecido protegidos, conviene adaptarlos gradualmente antes de plantarlos.

Un bulbillo es un bulbo inmaduro destinado a la plantación. Resulta sencillo de manejar y parte con ventaja en desarrollo, aunque puede producir un tallo floral antes de tiempo. Elige bulbillos sanos, sin moho ni zonas blandas, y una variedad indicada para la época en que vayas a plantarlos. Algunos reciben un tratamiento para reducir la subida a flor.

La variedad importa más que el color de la piel

Hay cebollas para consumir tiernas y otras que se conservan mejor tras el secado. Además, las variedades responden a la duración del día para empezar a formar el bulbo. Una que funciona bien en una latitud o estación puede quedarse pequeña si se cultiva fuera de su calendario adecuado.

En España las condiciones cambian entre zonas costeras, interiores y de montaña. No copies sin más el calendario de un huerto de otro clima. Revisa la etiqueta, consulta un vivero de tu zona y pregunta si la variedad está pensada para siembra o plantación de otoño o de primavera. Elige también según el tiempo que puedes dedicar al cultivo y el uso que darás a la cosecha.

Las cebolletas se pueden recoger jóvenes. Si tu objetivo son bulbos grandes para guardar, necesitan más tiempo y espacio. Una cebolla comprada para cocinar que ha brotado puede servir para observar hojas, pero no equivale necesariamente a semilla o material de plantación seleccionado y sano.

Prepara un lugar soleado y que drene bien

Busca un lugar con sol directo y una tierra suelta que no permanezca encharcada. Retira las hierbas y mezcla materia orgánica bien descompuesta antes de plantar. Si el terreno está muy húmedo y se pega a las herramientas, espera a que pueda trabajarse sin compactarlo. Un bancal elevado puede ayudar en terrenos que retienen demasiada agua, siempre que también tenga un drenaje real.

Las cebollas tienen raíces relativamente superficiales y compiten mal con las malas hierbas. Deja pasillos para poder quitarlas con cuidado, sin cavar profundamente cerca de las raíces. En un recipiente, elige uno amplio con agujeros de drenaje y sustrato adecuado para cultivo. Una maceta estrecha llena de plantas no ofrece el mismo espacio que un bancal: reduce el número de cebollas en lugar de apiñarlas.

Bulbillos de cebolla junto a una paleta en un bancal preparado
Escoge bulbillos sanos y prepara una tierra suelta antes de plantarlos.

Cómo plantar cada una

Siembra directa: haz un surco poco profundo, reparte las semillas y cúbrelas según la profundidad indicada en el sobre. Riega suavemente para no desplazarlas. Mantén la superficie ligeramente húmeda durante la germinación. Cuando las plantas sean manejables, aclara las que estén demasiado juntas para dejar espacio a las restantes.

Plantones: separa las raíces con cuidado si vienen en un manojo. Haz un hueco para cada planta y coloca las raíces hacia abajo, sin enterrarla en exceso ni cubrir las hojas. La base debe quedar firme y las raíces en contacto con la tierra. Riega después de plantar. Una referencia habitual es dejar unos 10 a 15 centímetros entre plantas destinadas a formar bulbos, ajustándola a la variedad.

Bulbillos: coloca la base de raíces hacia abajo y la punta hacia arriba. En tierra preparada, la RHS recomienda plantarlos de modo que la punta quede justo visible en la superficie, con unos 10 a 15 centímetros entre ellos. Afirma la tierra y riega. Si los pájaros los sacan antes de que arraiguen, una protección adecuada puede evitar pérdidas.

En filas, reserva también espacio para pasar y quitar hierbas. Las distancias no son una garantía de tamaño: la variedad, el momento de plantación y los cuidados siguen contando. Si quieres cosechar algunas cebollas jóvenes, puedes retirarlas pronto y dejar crecer las demás.

Riego y cuidados mientras crecen

Comprueba la humedad metiendo un dedo en la tierra cerca de las plantas. Las raíces superficiales necesitan agua disponible, especialmente durante periodos secos, pero una tierra constantemente saturada favorece problemas de pudrición. Riega de forma que la humedad llegue a las raíces y adapta la frecuencia al suelo, la lluvia y el tamaño del recipiente.

En una maceta pequeña la tierra puede secarse con rapidez, mientras que en un suelo pesado puede permanecer mojada mucho más tiempo. No apliques el mismo calendario a ambos. Cuando las cebollas se acercan a la madurez y el follaje empieza a caer, reduce el riego de acuerdo con las condiciones y evita mantener mojados los bulbos que van a cosecharse.

Retira hierbas cuando son pequeñas y evita romper o doblar las hojas deliberadamente. Cada hoja contribuye al crecimiento. Si aparece una vara floral, esa planta ha subido a flor y su bulbo suele conservarse peor. Puedes utilizarla antes en la cocina, siempre que esté sana, en lugar de guardarla con las cebollas de larga conservación.

Cuándo cosechar y cómo secarlas

Para consumirlas tiernas puedes sacar algunas antes de que el bulbo alcance su tamaño final. Para guardar, espera a que una parte importante del follaje amarillee y se tumbe de forma natural. Afloja la tierra alrededor y levanta las cebollas con cuidado, sin tirar con fuerza ni golpearlas. El momento exacto depende de la variedad y del clima.

Las cebollas destinadas a conservación necesitan curado: déjalas secar en un lugar cálido, seco y bien ventilado, protegidas de la lluvia y del sol fuerte directo. El cuello y las capas exteriores deben secarse antes de guardarlas. No cierres la cosecha húmeda en una bolsa ni amontones bulbos recién arrancados.

Separa las que estén dañadas, blandas o con el cuello grueso y utilízalas antes si están en buen estado para comer. Guarda las sanas en un lugar fresco, seco y aireado, y revísalas de vez en cuando. Las variedades dulces o tiernas no suelen conservarse tanto como las destinadas específicamente a almacenamiento.

Cebollas cosechadas secándose en una bandeja ventilada
El secado permite preparar para la conservación las cebollas sanas y adecuadas para guardar.
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